viernes, 27 de septiembre de 2019

Ya no hay fantasmas a las 3 de la mañana, se fueron contigo porque ya no estás para protegerme, y ya no hay duetos de canciones que has escuchado a diario, tampoco escucho tus pasos a las 5 de la mañana, ni debo pelear contigo para conseguir que me dejes dormir, ya no escucho tu teclado a media noche, ni tus historias de terror por la tarde, ya no estás para abrazarme mientras lloro porque alguien me ha conseguido herir otra vez, tampoco puedo reír contigo, tampoco podemos pasar las tardes jugando a cualquier cosa, y al parecer viví tantos años esperando verte volver, pero nunca volverás, aunque a veces parezca que sí, aunque prometas venidas cada año, sigues sin tocar la puerta en mi cumpleaños, sin contestar las llamadas en el tuyo, y tú vas por ahí viviendo sin necesitarme, olvidandome, pero yo voy por la vida esperando, recordándote, voy viendo lo que yo jamás tendré, repitiendo que ojalá fuera, que ojalá pudiera, que ojalá estuvieras, pero no, a penas me voy dando cuenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...