Naufragué en una isla, no hay nadie mas a quién acudir, la arena bajo mis heridas no me permite sentir nada más, perdí rastro del barco en el que navegaba, pero no logro olvidar,y perdí el camino, pero conservo los bolsillos llenos de recuerdos.
La marea sube todas las noches, inunda toda la isla donde ahora debo transitar, de día hay sombras deambulando, pero no pueden hablar, me parezco a ellas, a veces pienso, quizás me convierta en ellas.
Y a veces, quizás por la sed, quizás porque mi corazón está hambriento, veo tu barco aproximarse, y pienso que si lloro todavía más, ésta isla será parte del mar también, pronto descubro que mis ojos ya no ven, que es mentira, que no vendrás.
martes, 14 de abril de 2020
viernes, 10 de abril de 2020
Manchas
Vamos caminando por las calles angostas de la vida, manchándonos de la esencia de los otros que nos tocan, presumiendo cada marca que nos hacen en la piel, como trofeos de sus pasos por nuestras vidas, algunas las ocultamos porque creemos que nos convierten en cosas que no nos gusta imaginar que somos, a algunos nos etiquetamos con las letras de la palabra victima, aun sin reconocer que las marcas no nos hacen heridas, que tan solo son las cargas que debimos soltar en algún punto de estas calles poco transitadas, que solo debemos aceptarlas como parte de nuestras huellas que vamos marcando en el mundo, nuestro paso por la vida, la escuela a la que no nos inscribimos voluntariamente.
Vamos, dejando rastros de lagrimas y risas, a veces mas mares que rayos de sol, y otras más de colores preciosos. Caminamos por cientos de túneles, a veces tomando la mano de alguien mas, otras veces aceptando que esas manos ya no nos pueden sujetar mas. Es ahí cuando la vida se vuelve incierta, cuando no podemos entender el sentido de la compañía, porque en algún punto ya no puede estar. Entonces, caminamos por la vida, un tiempo, lamentando las manchas que el otro hizo en nuestra alma, hasta que un día las podemos aceptar, las podemos mostrar.
Y podemos volver a caminar.
Vamos, dejando rastros de lagrimas y risas, a veces mas mares que rayos de sol, y otras más de colores preciosos. Caminamos por cientos de túneles, a veces tomando la mano de alguien mas, otras veces aceptando que esas manos ya no nos pueden sujetar mas. Es ahí cuando la vida se vuelve incierta, cuando no podemos entender el sentido de la compañía, porque en algún punto ya no puede estar. Entonces, caminamos por la vida, un tiempo, lamentando las manchas que el otro hizo en nuestra alma, hasta que un día las podemos aceptar, las podemos mostrar.
Y podemos volver a caminar.
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