sábado, 9 de septiembre de 2017

J.

Creí que en un año podría decirte adiós, al menos, dejar de llorar al pensarte, pero no, no funcionó, un año no bastó para que el dolor se hiciera poco, al contrario, aumentó, un año no bastó para que te hicieras dulce en lugar de doloroso, no bastó para creerte perdido, para saberte lejos, para creerme todo lo sucedido, tampoco me sirvió para entenderlo, ni para soltarte, no funcionó ese corto tiempo, estoy parada ante tu muerte todavía, pisando una fecha sombría, tocando con las manos la cuerda que hizo explotar el dolor en todas las direcciones, en cantidades que no se pueden describir. Abre los ojos sigo pidiendo, mírame, vuelve a respirar.

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...