miércoles, 11 de noviembre de 2020

 Siempre estoy sobre el borde, y si te acercas lo suficiente me sujetaré de ti, porque temo morir desgarrada, porque estoy hecha de hielo, por eso busco el calor en los ojos de otro, y busco la calma porque en mi pecho vive el océano y está furioso, sus olas se azotan furiosas contra mis grietas, llevo el miedo colgado en mis venas, por eso miro mis muñecas con los ojos llenos de angustia

domingo, 16 de agosto de 2020

 Lloré cuando lo supe, los filosos pedazos dentro en mi pecho reconocieron los que habían ahora en el tuyo, por eso mis ojos hicieron el reflejo de los tuyos, en un instante sentí el miedo que te mordía por tanto tiempo, por la espalda, noté tus nudillos sangrantes, tus uñas destrozadas, porque sé que peleaste, peleaste contra la idea de abrazar el dolor que ensordece, que quema desde el infierno, y que al final terminó por comerse las sonrisas que no nacieron de tu boca. El silencio fue mi guía, y el tuyo, era difuso, ni tú ni yo entendimos que camino debía ser el transitado, ni a qué  ángel de la muerte debíamos escuchar, pero no había forma de escapar hacia el pasado, aunque intenté mover las manecillas del reloj, ¿Qué más queda en este sitio? Pensé. Quiero mirarte, quiero acompañarte, y fue por eso que lloré también.

martes, 23 de junio de 2020

Emmanuel 💕

Hoy quiero hablar sobre él, sobre lo mucho que me gusta abrazar las letras de su nombre con mis labios, por ejemplo.
Tal vez él se lo imagina, pero no llega a ser tan exacto, porque lo que siento es tan inmenso que las palabras no alcanzan a explicar su inmensidad, quizás él tenga una idea cuando nuestros ojos se cruzan pero no se da cuenta que en mi mente cruzan cientos de letras que no encuentran la forma de agruparse para ponerle nombre a los sentimientos, que no dejo de agradecer existir en ese instante, breve, pero lleno de perfección.
Tal vez, él tenga una idea de la alegría que existe en mi corazón, pero no se da cuenta de la revolución que hay en mi cuerpo cuando su sonrisa aparece, como hechizo me deshace la piel y la reconstruye, de las formas más violentamente dulces me paraliza las miradas, y no hay nada que me guste más en este mundo que ver su  sonrisa. Adoro escuchar su risa, a cualquier hora del día, me rompe las tristezas, me cubre de calidez.

jueves, 28 de mayo de 2020

Dejaste la puerta abierta al salir, y cuando te fuiste todo el frío pudo entrar, yo me quedé ahí observando el desastre, creo que pude gritar un par de veces para ver si te detenias a la mitad, y miraste atrás todavía sin detenerte, mientras yo me convertí en el mar, entre tus maletas te llevaste la calma y tal vez fue por error, pero es que no la encuentro en los cajones, ni en las esquinas que ya inundé. Yo me quedo observando hacia afuera, mientras el reloj me marca los dolorosos segundos en la piel, y te espero sentada en el vacío y en el frío, secando cada cuánto mis pestañas húmedas y rotas de tanto extrañar, y te espero, porque mi corazón desea tanto verte volver. Porque creo, que en tus maletas olvidaste llevarme contigo también.

viernes, 1 de mayo de 2020

¿A dónde voy ahora?

Tal vez, en algún lugar perdí las fuerzas para gritar, para pedir, que alguien me ayude, porque últimamente se siente como si estuviera sumergida en el océano, semanas enteras tragando agua hasta llenar mis pulmones, acostumbrándome a la falta de oxigeno, a la falta de sensibilidad, de dolor, al menos, ya es así la mayoría del tiempo, la otra parte, duele como el infierno, como si no existiera en otro lugar, como si existiera dentro de mi.

Y pasan los días sobre mi cuerpo adormecido, pisando mi roto corazón, y en mi mente las dudas se acurrucan debajo de los sueños que jamás podré cumplir, escribo porque no me queda a quien decirle, lo que cargo en mi espalda, porque parece que volví al fango, del que creí me había librado ya, pataleo porque es lo único que se me ocurre, porque parece que si sigo luchando por salir, me hundiré más de prisa, a cada paso que doy, encuentro la forma más dolorosa de avanzar hacía el vacío nuevamente.

Escucho que hay silencio afuera, y que ya nadie me llama buscando encontrarme otra vez, es probable que haya perdido la capacidad de escuchar, o quizás es verdad que nadie dice mi nombre, al menos, en un susurro.

Recuerdo estar en un suelo parecido a este en el que lloro hoy, pero hay algo distinto que me hace desconocerlo, quiero rendirme, y ya no quiero que nadie sepa que lo pienso, a cada segundo de mi vida.

martes, 14 de abril de 2020

Naufragué en una isla, no hay nadie mas a quién acudir, la arena bajo mis heridas no me permite sentir nada más, perdí rastro del barco en el que navegaba, pero no logro olvidar,y perdí el camino, pero conservo los bolsillos llenos de recuerdos.

La marea sube todas las noches, inunda toda la isla donde ahora debo transitar, de día hay sombras deambulando, pero no pueden hablar, me parezco a ellas, a veces pienso, quizás me convierta en ellas.

Y a veces, quizás por la sed, quizás porque mi corazón está hambriento, veo tu barco aproximarse, y pienso que si lloro todavía más, ésta isla será parte del mar también, pronto descubro que mis ojos ya no ven, que es mentira, que no vendrás.


viernes, 10 de abril de 2020

Manchas

Vamos caminando por las calles angostas de la vida, manchándonos de la esencia de los otros que nos tocan, presumiendo cada marca que nos hacen en la piel, como trofeos de sus pasos por nuestras vidas, algunas las ocultamos porque creemos que nos convierten en cosas que no nos gusta imaginar que somos, a algunos nos etiquetamos con las letras de la palabra victima, aun sin reconocer que las marcas no nos hacen heridas, que tan solo son las cargas que debimos soltar en algún punto de estas calles poco transitadas, que solo debemos aceptarlas como parte de nuestras huellas que vamos marcando en el mundo, nuestro paso por la vida, la escuela a la que no nos inscribimos voluntariamente.
Vamos, dejando rastros de lagrimas y risas, a veces mas mares que rayos de sol, y otras más de colores preciosos. Caminamos por cientos de túneles, a veces tomando la mano de alguien mas, otras veces aceptando que esas manos ya no nos pueden sujetar mas. Es ahí cuando la vida se vuelve incierta, cuando no podemos entender el sentido de la compañía, porque en algún punto ya no puede estar. Entonces, caminamos por la vida, un tiempo, lamentando las manchas que el otro hizo en nuestra alma, hasta que un día las podemos aceptar, las podemos mostrar.
Y podemos volver a caminar.

lunes, 2 de marzo de 2020

Alma gemela

Caen como si tuviera el mar colgado a las pestañas, pesadas y sin ánimos de detenerse. Corren con prisa, sin luz, sin calidez, se envuelven en mi piel y se deslizan hasta morir en mi pecho, tienen mi corazón pegado a los bordes, a los bordes de mi cuerpo, del cuerpo que mantengo quieto sobre la pesadez, me mantiene flotando sobre la eternidad de los segundos. Pesan como yunques, como anclas que frenan barcos de tamaños gigantescos, me penetran los poros como agujas filosas a mil kilómetros por horas, y no paran porque en mi pecho existe una ruptura, que mide millas y millas, que es profunda como el océano, como el océano que cuelga de mis pestañas, y que no se detiene, y que no se hace pequeño, que no para porque las cosas no son tan sencillas, y no lo son, ni lo serán. Así que cuento cada gota, cada grieta que no quiere cerrar. Cuento cada centímetro que hay entre mi, y la real e inmensa verdad, entre la lejanía que existe entre su corazón y el mío.

miércoles, 1 de enero de 2020

Así empiezan las caídas, con agujeros por todo el pecho, con el miedo agarrado a tus pestañas, es como un bucle infinito, en descenso, que se lleva consigo tu cuerpo, así empieza, con el dolor de abrir los ojos repentinamente frente a una luz insoportablemente brillante, como si la anestesia hubiera parado su efecto, el dolor ya tiene peso, entonces caes en cuenta de que vas hacia el fondo a mil kilómetros por hora, caes en cuenta de que te lanzaste al fondo, a un fin doloroso e inevitable. El miedo paraliza, se  materializa en forma de huecos, de falta de oxígeno, de frío, angustia.

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...