miércoles, 1 de enero de 2020

Así empiezan las caídas, con agujeros por todo el pecho, con el miedo agarrado a tus pestañas, es como un bucle infinito, en descenso, que se lleva consigo tu cuerpo, así empieza, con el dolor de abrir los ojos repentinamente frente a una luz insoportablemente brillante, como si la anestesia hubiera parado su efecto, el dolor ya tiene peso, entonces caes en cuenta de que vas hacia el fondo a mil kilómetros por hora, caes en cuenta de que te lanzaste al fondo, a un fin doloroso e inevitable. El miedo paraliza, se  materializa en forma de huecos, de falta de oxígeno, de frío, angustia.

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