domingo, 21 de enero de 2024

Fuegos artificiales

 Las palabras arremolinadas en mi cabeza estallan como fuegos artificiales, dejando el cielo lleno de fuego, y no entiendo de donde han venido, quien les dejó entrar, o quien las puso dentro de mi cabeza, y aunque estallan reaparecen como fénix, mueren dejando caos en mi desafortunada existencia, y renacen de las cenizas de la calma que ha perecido, es como pelear con algo que no comprendo, que no tiene pies ni cabeza, se parecen al monstruo debajo de la cama, ese que nadie puede ver excepto yo, es solitaria la forma en la que debo enfrentar las sombras, porque solo yo puedo sentir que permanecen, a veces furiosas, a veces quietas, a veces silenciosas, pero siempre dentro de mi. Pareciera que nunca sabré donde comienza y donde termina este gran pozo que existe en mi, y que seguiré perdiéndome como en una ciudad desconocida, aunque me sepa de memoria cuales son las calles donde sangro más, he conocido gente con los mismos ojos que yo, con diferentes rasgaduras en el cuerpo, paseando por debajo del cielo en llamas, y no sé si ellos se preguntan las mismas cosas que yo, y no sé si algún día se detiene, si algún día la que venza soy yo, pero a veces lo único que me abandona son las ganas, como si alguien hubiese dejado la ventana abierta pero no lo suficiente para dejar a los monstruos salir.

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...