domingo, 8 de octubre de 2017

Es difícil mirarme ahora, porque cargo mucha culpa en los ojos, porque no veo lo que hace un año veía fácilmente, quizás porque ya no existe, ya no existo, a veces, deseo quedarme dormida, vacía, en blanco, para no sentir nada, porque a veces no puedo soportarlo aunque lo merezca.
Me queda poco, he perdido mucho, los abrazos de un ser pequeño que ya no encuentro en la habitación, por ejemplo.
He perdido sueños, también sonrisas, besos sinceros, la tranquilidad, por ejemplo.
Me queda poco, he perdido tanto que el vacío está por todas partes, la vida no es la misma, pero lo más importante es que no la quiero, como dije también hace algunos meses.

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...