domingo, 22 de diciembre de 2019

Agrio

Recuerdo el sabor de la alegría en mi pecho, y hoy que la veo parece como un sueño lejano y difuso, le veo con los ojos entrecerrados, a mil y un kilómetros de distancia, pero a diferencia de días atrás, hoy la niebla no la oculta, y se pasea como un fantasma sin saber a dónde va, ojalá quisiera venir a vivir en mis labios, que supiera que aquí en casa el frío me quema el alma, que viniera encantada a quitarme las dudas, que corriera las lágrimas y el miedo, ojalá escuchara que la llamo, que aclamo su presencia en mi vida, que extraño el cantar de sus melodías por la mañana, que temo que nunca me vea, y que le espero, y que me arrastro como puedo hacia ella, lejos del frío, de la desesperanza.

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