jueves, 28 de mayo de 2020

Dejaste la puerta abierta al salir, y cuando te fuiste todo el frío pudo entrar, yo me quedé ahí observando el desastre, creo que pude gritar un par de veces para ver si te detenias a la mitad, y miraste atrás todavía sin detenerte, mientras yo me convertí en el mar, entre tus maletas te llevaste la calma y tal vez fue por error, pero es que no la encuentro en los cajones, ni en las esquinas que ya inundé. Yo me quedo observando hacia afuera, mientras el reloj me marca los dolorosos segundos en la piel, y te espero sentada en el vacío y en el frío, secando cada cuánto mis pestañas húmedas y rotas de tanto extrañar, y te espero, porque mi corazón desea tanto verte volver. Porque creo, que en tus maletas olvidaste llevarme contigo también.

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