viernes, 27 de septiembre de 2019

Astronauta

Me dijeron que te habías ido, y mi mente fué a buscarte cada noche, sin suerte viví un tiempo creyendo que un día tú volverías, pero tus marcas en el cuello me arrancaron los últimos destellos de esperanza que tenía, de verte sin los ojos cerrados, verte y que tú me vieras, de hablarte sabiendo que me escuchabas, y hubo días en que me creí perdida, y existieron otros en que te ví en el rostro de personas desconocidas, y aunque esperara verte recorriendo las calles en las que te recordaba, muchas veces caí en cuenta de que no aparecerías porque te habías ido realmente, decidiendo colgar los últimos suspiros por la noche, deteniendo el flujo del dolor que paseaba bombeado por tus venas, y sin querer sepultaste en mi corazón un trocito del dolor que tú cargabas, por eso, aquella noche que me dijeron que te hablas ido, empaqué la estabilidad en las maletas, y el miedo me llenó hasta las pestañas, sabía ahora que sí tú te habías ido, entonces alguien más me dejaría.

Me dijeron que te habías ido, y no les creí, ni al verte tras el cristal helado, no te reconocí sin la risa que cargabas en tus labios, no te reconocí sin el sonido de tu voz que deseo poder recordar, no te reconocí, pero quería no reconocerte.

Y la verdad es que te perdí, ahora el mar nunca verá tu cara, y yo tampoco.

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