viernes, 27 de septiembre de 2019

Caí en lo profundo, se me llenaron los pulmones de asfixia, de tormenta, de intranquilidad, y no supe cómo drenar el fango que llenó mis pupilas, se me arrancaron las cuerdas vocales, se desconectó el cable que unía mi mente a mis abrazos, y más de una vez quise correr hacia ningún lugar, pero ningún lugar me traía de regreso aquí, como en círculos en medio de bosque lleno de neblina, me perdí a mí y raspé mis muñecas hasta dejarlas rotas. Quise pedir que me salvaras, pero mis palabras se quedaron mudas mucho antes de salir.

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