viernes, 27 de septiembre de 2019

He intentado, pero la asfixiante ola de sal no me permite inhalar el oxígeno, y la presión sobre mis muñecas quema, no se detiene el zumbido estridente en mi almohada, y tus manos se han vuelto solo huesos, fríos, tristes, pero intenté, metiendo el miedo en cada grieta que encontré en la pared, pero los fantasmas se empeñan en sacarlo cada noche en que la luna no me cuenta lo que le has dicho sobre mi, sé qué cuando despierte el sol no se habrá llevado nada, ni mis grietas, ni tu ausencia, mucho menos el sentimiento de estar buscando algo que nunca encuentro, no lo encuentro, ni siquiera se si acaso existe, porque lo he intentado tanto, pero no he conseguido nada.

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