viernes, 27 de septiembre de 2019

A veces siento que me muero, que me recorre el frio del vacío, que me pierdo en las calles del infierno, de las caminatas sin destino. Y recuerdo tu cara en mi puerta, llamando con la mirada llena de angustia, de olvido, de pérdida, y aunque sabes que aquí no hay cura, que la vida seguirá igual de rota, que nadie abrirá a la puerta que tocas, que golpeas, sigues pidiendo que vuelva la mirada por la mirilla, para echar un vistazo hacia el paisaje que ofreces, no iré hacía ningún lado, las llamas ya no arden como antes, la muerte ya no me besa como antes, y aunque me pida que le siga no escucho. Pero en noches cómo esta siento que la vida pesa más que aceptar el toque de la muerte.

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