martes, 4 de diciembre de 2018

Me toma siempre de la mano, como si fuera suya, como si en el mundo no hubiera nadie más, y me abraza por la espalda, y me susurra en el oído que no me va a abandonar, y mientras escucho su corazón latiendo muy cerca de mi respiración; pienso en que ojalá, algún día me abandonara, que quizás un día quiera soltarme al fin, que ojalá se enamore de alguien más, que la soledad al fin, decida que hay alguien más a quien hacer suya, al menos por un tiempo, para descansar del vacío que ella provoca en mi corazón, ¿Si la soledad me abandona, no voy a estar aún más sola?

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