domingo, 21 de abril de 2019

Necesito el perdón, por mi ingratitud, por todas las cosas buenas que existen aquí, estando viva, y que no veo cuando lloro por las noches, he buscado cómo, donde, de qué manera podría irme abandonar la partida, morir en silencio, pero de alguna forma vuelvo aquí, al lugar donde escribo mis llantos, dónde no hay quien me diga que las cosas van a mejorar, que el dolor es temporal, y que me construya con los pedazos, nuevamente. Necesito el perdón por mi ingratitud, por todas esas veces que le he rogado a los dioses ni una mañana más para ésta torpe persona, que llora todos los días porque no ha Sido capaz de curarse la descosida piel, sé que me duele, pero no tengo la receta para anesteciar cada lágrima, no conozco la manera de sentirme mejor, de volver a empezar. Necesito pedir disculpas, por cargar mis piedras en sus espaldas, por no poder soltar lo que no nos hace bien a ninguno de los que me acompañan, por no poder dejar de suplicar, por favor, no quiero ningún día más.

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