martes, 23 de abril de 2019
Apacible, así se sienten los pocos centímetros de lejanía, entre sus labios y los míos, inundando de quietud, de armonía, y no me importa si hay estrellas colisionando a nuestro alrededor, o las llamas abrazando al mundo, yo no quiero despegar la mirada de sus labios, de sus ojos que me miran mientras brillan, y no me importa porque en ellos encuentro lo que busco, como los destellos más preciosos de la vida. Entre el silencio de sus pestañeos yo encuentro mi casa, y es el lugar más seguro que existe para mí, en todo el mundo, por eso me quedo, porque sé que tengo todo en ese par de ojos cafés, en esas manos llenas de cicatrices, en el tatuaje de esa espalda, en las mañanas colgadas en su sonrisa. Apacible, llena de quietud, de inmensidad, así se siente sostener su rostro entre mis manos, entrelazar sus manos con las mías, mirarle vivir, saberle feliz, encontrar mi hogar en sus pupilas, en sus poros, en sus latidos y su existir.
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