lunes, 22 de abril de 2019
Estoy segura que eres tú.
Estoy segura que eres tú, porque no hay duda que se asome cuando lo pienso, y lo sé cuando entrelazas tu mano con la mía, cuando en silencio te acercas despacio a mis labios, cuando te veo llegar a mí después de un día difícil en el trabajo, lo sé cuándo me llenas el pecho con tus manos vacías, o llenas con flores, café, chocolate, o caricias tan solo, sé que eres tu cuando nada me parece incómodo contigo, cuando eliges mi helado de los sabores más extraños, cuando el azul toma un sentido que nunca nadie más entendería, lo sé cuándo me cargas en tu espalda y corres por las calles mientras me río hasta dolerme el estómago, o simplemente me abrazo a tu espalda, cuando la vida duele menos de lo que realmente debería doler, o cuando me encuentro buscando tus latidos para sentirme mejor, cayendo en cuenta de que el sonido de tu vida es la melodía más preciosa y valiosa que he escuchado, que todo esto es tan tuyo y tan mío, como jugar en un supermercado, o compartir cualquier cosa que nos gusta, o que nos hace feliz. Sé que eres tu cuando me permito soñar con una vida feliz a tu lado, y de pronto descubro que tú también ya la haz soñado. Y te amo. Por eso sé que eres tu.
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