No sé que tienen tus manos, que me han reconstruido el corazón, quizás sea la calidez de tu toque sobre mi rostro, o quizás sean las caricias tan llenas, porque no sé ni dónde comienza el amor y dónde termina la ternura. No sé que tienen, pero me curan y me debilitan al mismo tiempo, me sanan, y me liberan de las cicatrices, me envuelven en la paz que no sabía que existía, me devuelven la luz.
No sé que tienen tus manos, no sé si existía antes del rose de tus dedos en mi piel, no sé si exista algo más hermoso que poderte sentir en la oscuridad de cada noche de mi vida, miento, si lo sé, sé que no existe.
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