martes, 5 de agosto de 2025

Noches.

 He estado huyendo del dolor, sé que me escondo en los rincones de las calles vacías, de las noches a tu lado, de las pocas risas que devoro y nunca me llenan, me escondo cuando te veo apagarte, cuando tú llama a penas arde, pequeña, débil, y se que ruego por una chispa, o un destello, que moriría por verte encender, y no puedo, cuando la realidad se cuela por las grietas siempre miro por la ventana, no siempre funciona, así que ... Cierro los ojos e ignoro las lágrimas, no sé si soy cobarde, pero se que pienso en morir cuando te extraño, y sé que no habrá nada para mí en ese lugar si tú no estás, sé que estoy perdida y que las cosas saben a cartón y tierra, que no siento ni el sueño, ni el hambre, y sé que los ví a todos al principio aferrarse a la esperanza como si fuera un paracaídas y estuvieran en caída libre, y he visto que poco a poco se sueltan, creo que yo fui la primera, dejando partes de mi cuerpo, despedazandose en el aire, desprendiéndose de mi alma, o quizás mi alma desprendiéndose a pedazos de mi cuerpo, y no puedo evitar preguntarme cada noche, ¿Cuántas noches más me puedes regalar?

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