Me he convertido en la mujer más triste, voy dejando un rastro del mar que lloro, el tiempo me marca sus garras, afiladas, clavadas en mis pulmones, por ello he dejado de respirar, he olvidado que sueño con ver el cielo pintarse de rosa, porque todo lo que veo es tierra y desierto, se siente como derretirse en el suelo deseando dejar de existir, me convertí en tormenta y derramo miedo y desesperanza sobre las flores, grises, y rotas.
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