miércoles, 4 de junio de 2025

Esto no tiene título, pero si dolor

 Esa tarde le prendieron fuego a mi cuerpo, al menos así se sentía cuando ella hablaba, como si me obligara a vomitar el corazón, ese día me dieron pase directo al infierno y me senté mirando directo a los ojos al peor de los demonios, sin parpadear, con los ojos inundados lo único que podía hacer era mirar, y sentir que la piel se despegaba de mi cuerpo, moría estando viva, sentia el peso del mundo aplastando mi pobre existencia, mi cuerpo fragmentado, ni todo el oxígeno era suficiente para que mis pulmones colapsados pudieran respirar, quería morir y estaba muerta ya, queria escapar así que mi mente se fué, porque en un segundo todo se apagó, y tuve que caminar directo hasta tu habitación, cuando me viste preguntaste porque había llorado y no logro recordar qué respondí, reí contigo como si minutos atrás no me hubieran clavado mil espadas directamente al corazón, y mi cuerpo respondía como si fuera una marioneta, se movía directo a todo lo que debía pasar, sé que no dormí por días, sé que a penas si comía, y que el dolor habia ocultado sus garras en algún lugar de mi adormecido cuerpo, que mi mente salió de viaje porque era demasiado por soportar, sé que aún no vuelven, y que la felicidad se fue incluso más lejos que el dolor, se me adormeció la vida, o la vida la perdí, aunque encuentro residuos de la pena esparcidos por la habitación, los levanto con cuidado porque no quiero atraer todo el dolor que me dejó, para seguir viniendo a ver tus ojos y que veas los míos sonreír, he corrido desde entonces de un lugar a otro, aunque a veces olvido el motivo. 

En el muro de mis perdidas hay una foto que no he colgado ahí, la puse junto mi cama para verte todos los días al despertar, algunos días junto a ti en la cama de hospital y otras más en mis recuerdos de la niñez.

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