A veces parece más fácil, hay días en que el corazón no pesa, no pesa el lugar donde se esconden todos tus recuerdos, de los días a través de nuestros ojos infantiles, en ocasiones me parece distante y confuso, hasta parece que hubiera visto la mitad de mi vida contigo como si hubiera sido espectadora de una película que no duró mucho, pero que me gustó.
Hace días vi una película que me abrió las heridas y me desangre en mi asiento, tuve el océano desbordándose a través de mis ojos, lo peor fue que no pude entender el dolor que me desgarraba el pecho, y parecía que observaba el amor que un día soñé que tuvimos, el que pensé no se perdería, pero pasó, y seguí la vida como tú, pero escuché que el duelo es como un agujero el mismo que he tenido dentro por tanto tiempo, y también pensé que no existen los finales felices, ni los vasos medio llenos, también mi vaso se rompió, y ha estado roto por tantos años que aprendí a abrazar a tu fantasma, porque nunca pude escapar de él aunque quisiera, y quise olvidar que algún día fuiste la única alma que me acompañó, pero no lo conseguí.
Después de juntar mis pedazos intenté ignorar los vidrios rotos de mi alma, entonces vinieron los sueños en los que volvías, y los recuerdos de la vida que tuve contigo alguna vez. Así que hoy, después de tantos días ignorando tu fantasma, al fin la lluvia se colgó de mis pestañas, y fui tormenta una vez más por ti.
En noches como hoy, desearía poder olvidar que fuimos, porque no soporto que no seamos nunca más.
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