viernes, 8 de junio de 2018

Tan solo los recuerdos quedan y la tristeza que permanece pegada a mis huesos, y no se apaga, ni la olvidó porque todavía me llena los ojos y me consume las ganas, en mi mente se repite la herida como en un círculo que no termina, mi piel se abre una y otra vez y arden los pulmones perforados porque me cuesta respirar, y es que la tristeza no se extingue ni debilita, se me agarró a la sonrisa y pesa tanto que es mejor dejar de sonreír.

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