jueves, 5 de abril de 2018

En mis ojos ya no llueve, pero relámpagos retumban en mi pecho, contra el corazón que late forzado porque camino sin saber a dónde voy, y suena en mis manos la ausencia de calidez, como el viento en un  invierno eterno donde el sol ya no reside desde hace mucho tiempo, dónde a veces me pregunto si volverá por lo menos una mañana o un instante tal vez, pero no, no llega, como la calma que también ya hace tiempo que se fue, pero en mis ojos es seguro que ya no llueve, la sequía alcanzó tambien las mejillas que alguna vez inundé, pero espero que el sol vuelva, encerrada en un reloj de cristal, viendo los granos caer al revés, viendo el tiempo pasar hacia atrás, confundida, abrazando mis costillas rotas, juntando los pedazos de mi piel, como un rompecabezas, uniendo partes que ya no envonan porque alguien se las ha llevado otra vez, limpiando el desastre del huracán que me ha dejado al revés, tratando de reconocer el reflejo en el cristal de esa persona que se supone lleva consigo mis ojos donde ya no llueve, dónde se supone ya no llueve, esa persona que en el reflejo, miente, porque llueve en ellos, en mis ojos llueve, cada noche, cada vez que las luces se van.

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