lunes, 19 de junio de 2017

Nunca sé como comenzar, aunque en realidad nunca sé como hacer la mayor parte de las cosas,  supongo que debe ser normal, que haya una racha de estupidez en la vida de cada persona, ésta es la mía,  y mis dudas no se aclaran ni aunque piense por un montón de días,  supongo también que en mi cabeza no existen las respuestas. Descubrí entonces que el dolor adormece luego de tanto tiempo que se siente, y cuando el corazón está dormido,  experimentas un tipo de miedo que está bañado de tristeza, a veces, mas tenue que otros días,  pero no se va, se queda, como pegado a los huesos. Cuando el dolor ha adormecido, decía,  recurres a otro tipo de alternativas, dolor físico, por ejemplo, para poder sentir algo, para acordarte que estas todavía un poco vivo. Me marchitaba, mi alma se moría,  en sequía,  en parte porque tenía miedo de dejar entrar el sol, que prefería la oscuridad y el desolamiento porque era más sencillo que arriesgar lo poco que quedaba de mi. No tengo mucho que perder porque casi no queda nada, pero al perderlo entonces, ¿que me queda?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hubiera.

 Mamá, no sé cómo comenzar a existir sin tu compañía, sin la tormenta, sin la abrumadora tempestad de intentar salvarte, escucho el ruido de...